La mayoría de los lectores actuales se sorprenderían si fueran conscientes de qué poco ha cambiado el método de trabajo en la fabricación de libros desde la aparición de la imprenta hasta ahora. Han cambiado los soportes, los materiales, la maquinaria... Pero a fin de cuentas, el reparto de tareas sigue siendo el mismo que el de hace cuatro siglos.
Con algunas sutiles diferencias, eso sí.
